Fundación de Movimientos Juveniles  en  Parroquia
San Ignacio de Loyola

Para descubrir el inicio de los  movimientos en la Parroquia San Ignacio de Loyola, hay que remontarse a Julio del año 1987. En ese entonces el Párroco de esa época Pbro. Juan Vila G. estaba preocupado por entregarle a los jóvenes un espacio que  llenara el vacio que había entre los sacramentos de la Primera Comunión alrededor de los 12 año y el de Confirmación que en ese entonces se realizada desde los 18 años de edad, entonces el padre Juan  ve la oportunidad  de crear una instancia donde los niños y jóvenes puedan participar de la Vida de la Comunidad en ese periodo que quedaba entre los sacramentos antes mencionados.   Para lo cual se pone en contacto con la Hermana Myriam  Navarrete y la novicia Vicky de las Hermanas Ursulinas que darían a conocer la dinámica de un movimiento llamado Jupach (Juventud Parroquial Chilena), además con la entonces postulante  a la congregación Inmaculada Concepción. Norma Estegmayer que daría a conocer el funcionamiento de otro movimiento, El  M.E.J. (Movimiento Eucarístico Juvenil). Corre Septiembre del año de 1987 un Sábado de ese mes se reúnen por primera vez los agentes pastorales que el padre  había invitado a este nuevo desafío.  El de conocer estos dos movimientos y determinar sin eran aplicables a la realidad de sus comunidades, a esta primera charla asisten Jóvenes de Montserrat, San Ignacio  y Santa Maria del Camino (hoy Parroquia Nuestra señora del Rosario) después de dar a conocer  la dinámica de estos movimientos las comunidades de Santa Maria y Montserrat optan por trabajar con Jupach y En San Ignacio se trabajaría con el M.E.J.

Desde ese momento, los Jóvenes comenzarían un periodo de formación que fue desde Septiembre 1987 hasta  Abril del  año siguiente, donde se les formaría en la dinámica de funcionamiento de los movimientos donde se le entregarían las herramientas necesarias  para realizar sus encuentros.   En Abril de 1988 los primeros dirigentes de Jupach recibirían en una misa los corbatines,  símbolo que identifica a los integrantes de este movimiento Gracias a Dios aún  se mantienen en funcionamientos los Grupos de Jupach, Montserrat Y Santa María ,  a través de su larga historia han pasado más de mil niños y jóvenes que siguen dando vida a ese primer deseo del Padre Juan, de llenar este vacío que había en los grupos pastorales y que hizo, que mas familias a través de sus hijos y estos movimientos, se acercaran a la vida comunitaria y sobre todo a Dios.

Solo cabe dar las Gracias al Padre Juan y a ese pequeño grupo de jóvenes de ese entonces, que aceptaron el desafío de entregarse por este nuevo apostolado, el trabajar en estos movimientos, que era algo nuevo hasta ese entonces.

“A mi pueblo voy a dar la Alegría de Jupach